¿Cómo encontrar el equilibrio interior en un mundo impredecible?

En este mundo incierto, nos esforzamos al máximo por encontrar la rutina y la previsibilidad, con la esperanza de que estas cosas nos hagan la vida más fácil. Sin embargo, la vida no coopera demasiado con nuestros planes. La vida es un caos, ¿qué podemos hacer?

 Utilizar la atención plena para encontrar el equilibrio interior puede ayudarnos a hacer frente a los altibajos de la vida. Encontrar nuestro centro puede ayudarnos a navegar por este mundo en constante cambio con más facilidad.

El primer paso es reconocer las creencias e ideas que tenemos sobre cómo debería ser nuestra experiencia. Por ejemplo, cuando nos ocurre algo doloroso y reaccionamos con pensamientos como “esto no es justo” o “esto no está bien”, podemos utilizarlos para comprobar nuestras creencias. Puede que descubramos que nuestras creencias se deben simplemente a que queremos evitar el dolor o el malestar.

El siguiente paso es comprender que esto es completamente natural. Nadie quiere sufrir. En este sentido, somos iguales que todos los seres vivos, y podemos utilizar esta comprensión para darnos a nosotros mismos, y a los demás, un poco de compasión.

Al ver estas reacciones como universales, y no debidas a algún fallo personal, podemos aflojar un poco en torno a estas creencias. No podemos deshacernos de ellas por completo, por supuesto, pero pueden volverse un poco menos pesadas.

Una vez que reconozcamos y comprendamos lo que ocurre en nuestra mente, podremos tomar algunas medidas prácticas para encontrar nuestro centro. Por “centro” nos referimos a la parte más profunda de nosotros, la que es más espaciosa y, por lo tanto, se adapta mejor a lo que está sucediendo.

Puedes pensar en ello como si salieras de las creencias e ideas que hacen que la vida sea dolorosa (por ejemplo, esto está mal, esto es malo, esto no debería ser así) y entraras en un espacio más amplio, el espacio que existe entre esos pensamientos. En este espacio hay lugar para lo que realmente “es”, y siempre está ahí para que nos refugiemos.

La forma de conectar con ese centro puede variar dependiendo de lo que funcione mejor para cada uno. Puede que nos baste con concentrarnos en la respiración. O puede que necesitemos tomarnos un tiempo para meditar.

Tal vez encontremos nuestro centro a través de prácticas de movimiento consciente, o dando un paseo y respirando aire fresco. Tal vez poniendo la mano en el corazón. Sea lo que sea, será algo que te reconecte con este momento aquí mismo. Aquí es donde volverás a encontrar el equilibrio nuevamente.

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